Las hienas

Las hienas, fuera de su hábitat natural, son cobardes y tímidas a pesar del robusto cuerpo que poseen las hienas manchadas. Pero a todas las que están a su alrededor les transmiten su sarna para que actúen con dolo y saña. Generalmente manifiestan su falsedad a través de risas a contratiempo. Poseen ejércitos de subalternas-os que montan guardia sobre las víctimas, haciéndoles toda clase de seguimientos, para posteriormente dictaminar, el líder de la camada, una emboscada tras atar todos los hilos. Son duras adversarias para sus afines que se dedican a espiar, robar, asaltar, embestir, agredir, saltear, mangar y trincar manducatoria viva o muerta.

Las hienas, se enfrentan entre sí ferozmente para no ser despojadas del poder que poseen en sus áreas, distritos, departamentos, zonas y territorios. Pero, generalmente son sumisas al líder del grupo, que es el que lleva el ordeno y mando contra todo los que les molesten o se cruce en su camino.

Las hienas, poseen potentes aparatos reproductores y represores. Pero a veces, según el pelaje y calaña, es muy difícil distinguir su sexo, ya que algunas hienas son confusas al tener un clítoris parecido a un pene, moviéndolos camufladamente al unísono al compás de sus cucamonas. Pero entre unas y las otras potenciando el corporativismo, finiquitan a la presa haciendo la guerra y no el amor. Y, debido a la fortaleza de sus terribles mandíbulas, de un bocado te fulminan.

Las hienas, siempre se cubren las espaldas y dejan una puerta abierta para sus huidas. Pero cuando están en peligro se repliegan con el rabo metido entre las piernas, alineándose, en caso necesario, con otras facciones tan exterminadoras y vengativas como ellas. Cazan furtivamente y actúan sin luz y, hasta sin taquígrafos.

Las hienas, de día disfrutan de cómodas guaridas con toda clase de comodidades. Y cuando realizan las batidas son escoltadas a corta distancia por otras de la misma horma, repartiéndose el botín en riguroso orden jerárquico. Ejecutan patrones de comportamiento comunes de acuerdo a sus códices reglamentados y sin reglamentar, y esconden sus capturas en fosas comunes, sacándolas públicamente cuando les interesa. Pero no olvidándose jamás del lugar donde las tienen recluidas, para no levantar sospechas sobre sus innumerables ilegalidades y artimañas cometidas.

Las hienas, al ser carroñeras, han arrasado hasta la fecha en sus continuas batidas fascistas todo lo habido y por haber. Pero no cesan de rastrear buscando nuevos objetivos por tierra, mar y aire, para proseguir capitalizando su maldad al precio que sea, ya que la ley y el orden son ellas.

Las hienas, tienen las manos muy largas y las patas más cortas. Realizan los movimientos con los cuartos delanteros, apoyándose con los traseros. Pero las pardas pueden morir en manos de sus hermanastras las hienas manchadas. Y, al verse acorraladas arremeten sin piedad, para obtener privilegios y ser condecoradas.

Las hienas, desprenden un repugnante hedor procedente de sus glándulas anales, debido a la indigestión constante que padecen al ir contra natura. Andan no sincronizadamente debido a que se tienen que adaptar a los lugares donde han de llevar a cabo sus cacerías. Por ello, al menor indicio de su presencia debemos estar alerta, ya que pueden hacer trayectos cortos y largos hasta dar con sus botines. Y cuando los tienen en el punto de mira, lo rodean en círculos concéntricos, tomando todas las medidas oportunas para evitar que se percaten de sus bastardas y malignas intervenciones.

-¿Se asemeja usted a alguna clase de hienas?
-No.
-¡Ah!, menos mal.

Pages: 1 2
Category: Onda Blanca
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.